Se denomina ruido eléctrico, interferencias o parásitos a
todas aquellas señales, de origen eléctrico, no deseadas y que están unidas a
la señal principal, o útil, de manera que la pueden alterar produciendo efectos
que pueden ser más o menos perjudiciales.
Cuando la señal principal es analógica, el ruido será
perjudicial en la medida que lo sea su amplitud respecto a la señal principal.
Cuando las señales son digitales, si el ruido no es capaz
de producir un cambio de estado, dicho ruido será irrelevante. Sin descartar
que el ruido nunca se puede eliminar en su totalidad.
La principal fuente de ruido es la red que suministra la
energía eléctrica, y lo es porque alrededor de los conductores se produce un
campo magnético a la frecuencia de 50 ó 60 Hz. Además por estos conductores se
propagan los parásitos o el ruido producido por otros dispositivos eléctricos o
electrónicos.
Existen algunas perturbaciones, como el rayo que son
capaces de actuar desde una gran distancia del lugar que se produce, por
ejemplo al caer sobre una línea de alta tensión.
De todas formas las perturbaciones más perjudiciales son
las que se producen dentro o muy cerca de la instalación. Normalmente son picos
y oscilaciones de tensión causados por bruscas variaciones de intensidad en el
proceso de conexión y desconexión de los dispositivos de mayor consumo
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